La propuesta de valor es el bloque que une el lado de la infraestructura del negocio (actividades, recursos, costos y socios clave), con el lado del valor del negocio (relación con el cliente, canales, ingresos y segmento de clientes).
Cuando diseñamos un nuevo modelo de negocios, desde la óptica de la propuesta de valor, nos hacemos preguntas tales como: ¿nuestra propuesta de valor está alineada con las necesidades del cliente?, ¿nuestros clientes están muy satisfechos?, ¿hay productos y servicios sustitutos disponibles?, ¿los competidores amenazan con ofrecer mejor precio o valor?, ¿podríamos convertir productos en servicios? ¿podríamos integrar nuestros productos o servicios? ¿qué necesidades adicionales podríamos satisfacer? ¿qué complementos o extensiones podríamos integrar? ¿qué más podríamos hacer por los clientes?
Al responder estas preguntas, las empresas suelen centrarse en una definición de valor que es estrecha, compuesta sólo por las transacciones de productos o servicios realizadas con sus clientes.
Sin embargo, la propuesta de valor es mucho más amplia que la definida por el producto o servicio.